Hace unos días, caminando por la calle vi un perro de esos callejeros -un quiltro- vagando sin rumbo fijo -como es su costumbre- de pronto noté con extrañeza que una agradable niña lo llamaba cariñosamente, el animal lo dudó solo un minuto pero acudió feliz de haber encontrado una compañera, los saltos y expresiones de alegría no se hicieron esperar; cuando recibió la galleta que ella le ofrecía pareció brillar de felicidad, felicidad que por supuesto es solo pasajera para los de su clase, la niña se despidió cariñosamente y siguió su camino contenta de haber sido tan bondadosa con aquel infeliz, el trató de seguirla pero luego comprendió que no lograría nada por lo que silenciosamente se alejó.

Días después me lo encontré nuevamente, diría que si pudiera hablar me hubiese preguntado por la linda niña, al final se me acercó con entusiasmo como queriendo hacer amistad. Solo atine a hacer lo mas humano que se me ocurrió, lo eché con una patada al aire…
-no quiero ser tu amo, ándate de aquí!! , él se alejó sin parecer importarle mucho.
Debo confesar que nunca fui amante de los perros, no me desagradan pero nunca tendría uno, claro que no voy a negar mi simpatía por aquel quiltro…no se por qué pero me cae bien…
-Guarf!!
1 comentario:
Este cuento es ficción, escrito en 2007... pero de cierto modo tambien podría ser un hecho verídico.
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